domingo, 13 de septiembre de 2009

Rgreso

La vida me ha vuelto a poner los sentimientos patas arriba así que se reabre este espacio donde intentaré dar cauce a mis emociones y sobrellevar los avatares con palabras, ópera, teatro y sentimientos.

Hola de nuevo.

viernes, 7 de noviembre de 2008

más madama

A riesgo de ser pesado voy a colgar un nuevo vídeo de Madama Butterfly. Si, sé que soy muy monotemático pero ayer estuve en la ópera viendo Il trionfo del Tempo e del Disinganno y esta mañana nada más levantarme me he puesto raudo y veloz a ver otras versiones de ese mismo Oratorio de Händel. Pero como el vicio es el vicio mis dedos no han podido dejar de teclear estas letras Butterfly y ha aparecido este pequeño y bonito vídeo de animación sobre la obra de Puccini. No he podido resistirme a verlo y a compartirlo con vosotros.




Pero para que no todo sea Madama Butterfly, ahí va un vídeo de una aria de Il trionfo del Tempo e del Disinganno. Este aria se llama Lascia la Spina, seguro que la conocéis.



La versión de anoche en el Teatro Real me pareció muy digna, me gusto mucho el trabajo que hacía la soprano que interpretaba al Placer. Además el tema de este oratorio me hizo reflexionar a lo largo de las casi tres horas que duró y os confesaré, así en bajito y sin que nadie se entere, que en varias ocasiones un pequeño destello producido por alguna furtiva lágrima invadió mis ojos. Shhhhhhhhh!!! Pero no se lo digáis a nadie.

sábado, 25 de octubre de 2008

Una sonrrisa

Llevo unos días pensando en unos versos del libreto de la ópera Madama Butterfly. dice así:

Dei crucci la trama
smagila il sorriso.

La traducción sería algo así:

Una sonrisa se abre
paso entre una maraña
de dificultades.

Ahí os la dejo, para que os haga pensar como me lo hace a mí.
De nuevo, gracias Lara.

viernes, 24 de octubre de 2008

Palabras sueltas

Anoche entre copas de rioja y humo de cigarros en un precioso café de Madrid la amistad se materializaba una vez más. Motivados por este sentimiento y por horas de densa conversación, yo y mi preciosa acompañante decidimos realizar un ejercicio de escritura. En una hojilla de papel improvisada, uno escribía unas lineas y el otro debía continuarlas teniendo como única pista la última palabra del texto de su compañero. Así lo hicimos repetidas veces, el alcohol y ese clima mágico como de otro tiempo hicieron el resto. Este fue el resultado.

La soledad se aferra contra mi vientre entre la gente.
Nada; eso es lo que él sentía en este preciso instante, nada.
El latido de su corazón parecía haberse detenido para siempre.
Y justo cuando había perdido la esperanza de volver a sentir: ocurrió.
Pero se pierden las palabras… el silencio acecha cuando la mirada oscura te invoca.
A donde vas no existen caminos, pero yo te sigo.
Es verdad, iría a cualquier lugar del cosmos donde tú me lo pidieras.
Y es que así era él, desnudaba su alma y sus entrañas cada vez que se entregaba porque no tenía miedo a sufrir, ni a querer, ni a sentir.
Gracias, sólo vos y tus ojos.
Pero el tiempo, la ausencia y sobre todo el hecho de que no supiera acariciar, hizo que su corazón dejase de vibrar por ÉL.


Besos argentina linda.

viernes, 3 de octubre de 2008

Ofelia


Mientras se gesta una nueva entrada de mi puño y letra os dejo con algo más elevado que mi prosa, un poema de Arthur Rimbaud a la sakepeariana Ofelia.

I

En las aguas profundas que acunan las estrellas,

blanca y cándida, Ofelia flota como un gran lilio,

flota tan lentamente, recostada en sus velos...

cuando tocan a muerte en el bosque lejano.

Hace ya miles de años que la pálida Ofelia

pasa, fantasma blanco por el gran río negro;

más de mil años ya que su suave locura

murmura su tonada en el aire nocturno.

El viento, cual corola, sus senos acaricia

y despliega, acunado, su velamen azul;

los sauces temblorosos lloran contra sus hombros

y por su frente en sueños, la espadaña se pliega.

Los rizados nenúfares suspiran a su lado,

mientras ella despierta, en el dormido aliso,

un nido del que surge un mínimo temblor...

y un canto, en oros, cae del cielo misterioso.

II

¡Oh tristísima Ofelia, bella como la nieve,

muerta cuando eras niña, llevada por el río!

Y es que los fríos vientos que caen de Noruega

te habían susurrado la adusta libertad.

Y es que un arcano soplo, al blandir tu melena,

en tu mente traspuesta metió voces extrañas;

y es que tu corazón escuchaba el lamento

de la Naturaleza –son de árboles y noches.

Y es que la voz del mar, como inmenso jadeo

rompió tu corazón manso y tierno de niña;

y es que un día de abril, un bello infante pálido,

un loco miserioso, a tus pies se sentó.

Cielo, Amor, Libertad: ¡qué sueño, oh pobre Loca!

Te fundías en él como nieve en el fuego;

tus visiones, enormes, ahogaban tu palabra.

–Y el terrible Infinito espantó tu ojo azul.


III

Y el poeta nos dice que en la noche estrellada

vienes a recoger las flores que cortaste,

y que ha visto en el agua, recostada en sus velos,

a la cándida Ofelia flotar, como un gran lis.

lunes, 29 de septiembre de 2008

últimas miserias


Esta noche mi piel es más sensible de lo habitual. Esta noche el simple aleteo de la mariposa produce un dolor tan fuerte sobre mi cuerpo que hace brotar un irremediable llanto. Esta noche soy más pequeño, más inexperto. Esta noche ninguna tecla puede calmar mi zozobra. Esta noche he vuelto a cometer errores, perdón. Esta noche gracias a uno de los comentarios me he dado cuenta de que estaba cometiendo un error al plantear esta bitácora. Es verdad, es hora de mirar hacia delante y dejar de rumiar libros y letras del pasado. La vida me está enseñando de nuevo a caminar y estoy feliz por ello. Es difícil aprender otra vez a dar los primeros pasos, pero esta vez sé mejor donde puedo agarrarme y además no tengo tanto miedo a caer.

Con esta entrada pongo fin a un diario que existió pero el cual ya no tiene razón de ser. Esta es una de las últimas páginas que escribí, las siguientes y las que se quedaron en medio nunca verán la luz. Ya en su día sirvieron de torrente para el dolor del alma, ese fue su cometido. A partir de ahora solo serán recuerdos, trozos inertes de un manto transparente que emana de nuestro cerebro. Códigos almacenados en una memoria esperando a que algún virus los destruya pues la mano del creador se paraliza para esta tarea. Adiós pasado, hola instante y bienvenido presente.

24 de marzo de 2008

Hoy vuelvo al diario y no para referirme a ti, o no lo sé, y quizá tu siempre estés ahí y realmente seas el origen de mis decisiones.

Las sábanas aun están calientes y guardan el olor de su cuerpo. Que extraño…
Siempre me fascino esa frase que dice algo parecido a “cuidado con lo que deseas porque puede cumplirse”. Algo así me ocurre ahora. Poco a poco u océano a océano mi deseo está haciéndose verdad pero no sé si es lo que quiero. El alba y la desnudez me engañan, eres tan vulgarmente especial cunado entran los primeros rayos de luz por la ventana que nunca te dejaría escapar. Pero nada es eterno y la virginal luz del amanecer no puede dejar de teñirse de resto del día y es entonces, sólo entonces, cuando la razón intenta ganar la partida al febril sentimiento. Ahora, tan de mañana, cuando el todo sol invade esta estancia devolviendo el color a la vida quiero quererte, pero sé que la luz vespertina hará cambiar mis postulados.
¿Quiero ser libre? ¡Que paradoja!, ahora quiero ser libre. Quiero ser yo y creo que tu arrebatadora personalidad y yo mismo no nos lo permitimos. Tengo la horrible sensación de buscar constantemente la perfección y siento ese miedo a equivocarme mayor que el temor de dios.


Hoy todo está más claro y ya he encontrado más repuestas. Hoy todo suma.

A partir de ahora ópera, poesía y... presente.




Gracias

domingo, 28 de septiembre de 2008

Un bel dí vendremo

Un bel dí vendremo es el título de una de las arias más conocidas, pertenece a la ópera de Puccinni Madama Butterfly y es interpretado por la protagonista (Cio-Cio-San). La soprano es Cristina Gallardo-Domas, la interprete de la que hablé en otra de las entradas, la misma que realizó aquella maravillosa interpretación a la que yo asistí atónito en Nueva York. No he conseguido ningún vídeo del montaje del Met, así que dejo que os deleitéis con esta versión dirigida por Plácido Domingo y con dirección de escena de Mario Gas.