domingo, 28 de septiembre de 2008

más miserias

Allí va otra entrega de aquel antiguo diario literario...


14 de mayo de 2007

Hoy te necesito como hacía tiempo que no te necesitaba, necesito la comodidad de tu almohada y el ardor de tu lumbre. Estoy seco, inerte, vacío, inexperto en todo, me enfrento poco a poco a todo; a la modernidad y lo ancestral, a lo nuevo y a lo vulgar.

El tiempo pasa inexorable pero seguro y yo lo noto, lo sé pero falta algo; ¿qué?
¿Es esto es el resto de la vida? ¿Así es la madurez? Es así como mi alma vagará por el mundo, fría ante la adversidad e inerte ante lo emocionable.
No sé, quizá algún día estas mismas líneas sepan la verdad.

Pero, sin embargo, puedo palpar el amor en el ambiente o lo que ellos dicen que es amor.

¿Te acuerdas? Han pasado muchas cosas desde la primera y la única vez. Ya rozó la intimidad de otro, haciendo uso de la necesidad de vivir y yo me pregunto ¿qué es vivir? ¿Yo no vivía? ¿Tú no vivías? Es más ¿qué es vivir? ¿ la fidelidad? ¿La fidelidad a una persona que te invade el alma y se queda allí haciéndote ver la vida de verdad, la verdadera vida? Es difícil ser, existir, respirar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La corriente eléctrica volvió al edificio por error, el tiempo justo para que una voz se desenroscara en espiral de un disco de vinilo y reventara el aire en dos mil manchas de colores.
Todos se recuerdan parados, mirándose escuchar la música, la misma que aquellas butacas oyeron por última vez antes de quedar atrapadas trás las puertas ya siempre cerradas.
Tras el desconcierto, se siguió con la demolición del teatro, pero en este tiempo justo, casi se hubiera pensado que todos los operarios aguantarían paralizados hasta el final del aria.