viernes, 24 de octubre de 2008

Palabras sueltas

Anoche entre copas de rioja y humo de cigarros en un precioso café de Madrid la amistad se materializaba una vez más. Motivados por este sentimiento y por horas de densa conversación, yo y mi preciosa acompañante decidimos realizar un ejercicio de escritura. En una hojilla de papel improvisada, uno escribía unas lineas y el otro debía continuarlas teniendo como única pista la última palabra del texto de su compañero. Así lo hicimos repetidas veces, el alcohol y ese clima mágico como de otro tiempo hicieron el resto. Este fue el resultado.

La soledad se aferra contra mi vientre entre la gente.
Nada; eso es lo que él sentía en este preciso instante, nada.
El latido de su corazón parecía haberse detenido para siempre.
Y justo cuando había perdido la esperanza de volver a sentir: ocurrió.
Pero se pierden las palabras… el silencio acecha cuando la mirada oscura te invoca.
A donde vas no existen caminos, pero yo te sigo.
Es verdad, iría a cualquier lugar del cosmos donde tú me lo pidieras.
Y es que así era él, desnudaba su alma y sus entrañas cada vez que se entregaba porque no tenía miedo a sufrir, ni a querer, ni a sentir.
Gracias, sólo vos y tus ojos.
Pero el tiempo, la ausencia y sobre todo el hecho de que no supiera acariciar, hizo que su corazón dejase de vibrar por ÉL.


Besos argentina linda.

1 comentario:

Elena Guevara dijo...

Hola guapo!! Hacía unos días que no te leía... ¡Es muy bonito! A ver si no voy a ser la que mejor escribe, jajajaja.
Muacs, Muacs aunque te echamos de menos ayer (estoy enfadada, hmmmm).