lunes, 29 de septiembre de 2008

últimas miserias


Esta noche mi piel es más sensible de lo habitual. Esta noche el simple aleteo de la mariposa produce un dolor tan fuerte sobre mi cuerpo que hace brotar un irremediable llanto. Esta noche soy más pequeño, más inexperto. Esta noche ninguna tecla puede calmar mi zozobra. Esta noche he vuelto a cometer errores, perdón. Esta noche gracias a uno de los comentarios me he dado cuenta de que estaba cometiendo un error al plantear esta bitácora. Es verdad, es hora de mirar hacia delante y dejar de rumiar libros y letras del pasado. La vida me está enseñando de nuevo a caminar y estoy feliz por ello. Es difícil aprender otra vez a dar los primeros pasos, pero esta vez sé mejor donde puedo agarrarme y además no tengo tanto miedo a caer.

Con esta entrada pongo fin a un diario que existió pero el cual ya no tiene razón de ser. Esta es una de las últimas páginas que escribí, las siguientes y las que se quedaron en medio nunca verán la luz. Ya en su día sirvieron de torrente para el dolor del alma, ese fue su cometido. A partir de ahora solo serán recuerdos, trozos inertes de un manto transparente que emana de nuestro cerebro. Códigos almacenados en una memoria esperando a que algún virus los destruya pues la mano del creador se paraliza para esta tarea. Adiós pasado, hola instante y bienvenido presente.

24 de marzo de 2008

Hoy vuelvo al diario y no para referirme a ti, o no lo sé, y quizá tu siempre estés ahí y realmente seas el origen de mis decisiones.

Las sábanas aun están calientes y guardan el olor de su cuerpo. Que extraño…
Siempre me fascino esa frase que dice algo parecido a “cuidado con lo que deseas porque puede cumplirse”. Algo así me ocurre ahora. Poco a poco u océano a océano mi deseo está haciéndose verdad pero no sé si es lo que quiero. El alba y la desnudez me engañan, eres tan vulgarmente especial cunado entran los primeros rayos de luz por la ventana que nunca te dejaría escapar. Pero nada es eterno y la virginal luz del amanecer no puede dejar de teñirse de resto del día y es entonces, sólo entonces, cuando la razón intenta ganar la partida al febril sentimiento. Ahora, tan de mañana, cuando el todo sol invade esta estancia devolviendo el color a la vida quiero quererte, pero sé que la luz vespertina hará cambiar mis postulados.
¿Quiero ser libre? ¡Que paradoja!, ahora quiero ser libre. Quiero ser yo y creo que tu arrebatadora personalidad y yo mismo no nos lo permitimos. Tengo la horrible sensación de buscar constantemente la perfección y siento ese miedo a equivocarme mayor que el temor de dios.


Hoy todo está más claro y ya he encontrado más repuestas. Hoy todo suma.

A partir de ahora ópera, poesía y... presente.




Gracias

domingo, 28 de septiembre de 2008

Un bel dí vendremo

Un bel dí vendremo es el título de una de las arias más conocidas, pertenece a la ópera de Puccinni Madama Butterfly y es interpretado por la protagonista (Cio-Cio-San). La soprano es Cristina Gallardo-Domas, la interprete de la que hablé en otra de las entradas, la misma que realizó aquella maravillosa interpretación a la que yo asistí atónito en Nueva York. No he conseguido ningún vídeo del montaje del Met, así que dejo que os deleitéis con esta versión dirigida por Plácido Domingo y con dirección de escena de Mario Gas.

miserias tres

Hasta vuestras manos la tercera entrega de aquel diario.

16 de enero de 2008

Las mucosas escriben hoy por mí. El tiempo ha pasado y esta gripe que me obliga a postrarme en una cama me conduce casi sin ganas hasta tu recuerdo. Un año. Ya hace más de un año. Y poco a poco tengo que reconocer que se me desdibuja tu cara. A veces me sorprendo a mi mismo en el ejercicio de intentar recordar la forma de tus manos, la silueta d tu perfil, el color de tus ojos o la carnosidad de tus labios… y la verdad es que el recuerdo esta borroso, ajado.
Sin embargo hay otras cosas que siguen marcadas a fuego en mi alma y mi imaginario: tu sexo, la sensación de tus besos, tu olor, tu apoyo… y sin embargo tampoco recuerdo tu voz.
No quiero olvidar,
Un nuevo amor imposible entra en mi vida, son seis letras.

la vida es sueño

Quiero compartir con vosotros estos versos de Segismundo en La vida es sueño de Calderón de la Barca. Creo que son las palabras que más me apetecería decir sobre un escenario. Mientras llega ese momento, me he conformado con verlas sobre los muros de mi casa, con enviarlas en un mensaje o con susurrarlas al oído de la persona indicada.

Con cada vez que te veo
nueva admiración me das,
y cuando te miro más
aun más mirarte deseo.
Ojos hidrópicos creo
que mis ojos deben ser;
pues cuando es muerte el beber,
beben más, y desta suerte,
viendo que el ver me da muerte,
estoy muriendo por ver.
Pero véate yo y muera;
que no sé, rendido ya,
si el verte muerte me da,
el no verte qué me diera.

más miserias

Allí va otra entrega de aquel antiguo diario literario...


14 de mayo de 2007

Hoy te necesito como hacía tiempo que no te necesitaba, necesito la comodidad de tu almohada y el ardor de tu lumbre. Estoy seco, inerte, vacío, inexperto en todo, me enfrento poco a poco a todo; a la modernidad y lo ancestral, a lo nuevo y a lo vulgar.

El tiempo pasa inexorable pero seguro y yo lo noto, lo sé pero falta algo; ¿qué?
¿Es esto es el resto de la vida? ¿Así es la madurez? Es así como mi alma vagará por el mundo, fría ante la adversidad e inerte ante lo emocionable.
No sé, quizá algún día estas mismas líneas sepan la verdad.

Pero, sin embargo, puedo palpar el amor en el ambiente o lo que ellos dicen que es amor.

¿Te acuerdas? Han pasado muchas cosas desde la primera y la única vez. Ya rozó la intimidad de otro, haciendo uso de la necesidad de vivir y yo me pregunto ¿qué es vivir? ¿Yo no vivía? ¿Tú no vivías? Es más ¿qué es vivir? ¿ la fidelidad? ¿La fidelidad a una persona que te invade el alma y se queda allí haciéndote ver la vida de verdad, la verdadera vida? Es difícil ser, existir, respirar.

La mamma morta

A petición de quien quizá sea la única persona que lee este espacio, de momento informe y estéril, cuelgo este vídeo de Montserrat Caballé interpretando el aria "La mamma morta" de la ópera Andrea Chénier de Umberto Giordano.

Espero que si alguien más comienza a leer este pequeño espacio dedicado a mis locuras, no vea en algo pretencioso ya que soy simplemente un aficionado y mi acercamiento a la ópera es meramente placentero. Poco a poco empiezo a conocer algo más. Conozco bien el repertorio y algunos interpretes pero me pierdo a la hora de valorar su instrumento. Digo esto porque al consultar los vídeos de las grandes obras y de los cantantes más afamados leo comentarios donde la gente entra en discusión valorando las habilidades de los interpretes o diciendo en que partituras o personajes estarían mejor. Yo soy mucho menos científico y mi forma de valorarlos es sencilla, me emociona o no me emociona. Me gustaría conocer mucho más acerca de esta joven afición, así que me encantaría que alguien, quizá a través de este blog me pudiera ir descubriendo muchas más cosas.
Pero volviendo al vídeo, yo no sé si realmente Montserrat Caballé esta bien en el verismo... a mí me emociona.

Lara esto es para ti.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Madama Butterfly

Bueno, lo prometido es deuda. Aquí va la primera entrada relacionada con la ópera. Ayer, en un chat, a horas inconfesables y después de muchos minutos de conversación, alguien me habló de este corto de animación canadiense que me pareció alucinante.

Madama Butterfly es mi ópera favorita. La conocí hace unos años y en Nueva York, en e Metropolitan Ópera le entregue mi alma y le di el si quiero definitivo cunado vi el montaje con el que se inauguró la temporada 2006/2007 de la Ópera de Nueva York. Firmaba el espectáculo Anthony Minguela, el fallecido director de cine, y el personaje de la protagonista Cio-Cio-San, lo encarnaba la soprano chilena Cristina Gallardo-Domas. El momento fue mágico, era mi primer viaje a Nueva York, yo volvía a mi casa en Queens y al llegar a Times Square el sonido de mi aria favorita llegó hasta mis oídos con una claridad inusual. Y allí estaba Gallardo-Domas con una reluciente peluca negra que le llegaba hasta la cintura. Cientos de sillas paraban el trafico en el centro del mundo y tres de esas gigantescas pantallas de la conocida plaza hacían de la noche día con las imágenes mas preciosas. Rápido, intenté hacerme con una de esas rojas sillas de terciopelo y entregarme a los brazos de Puccini. Y fue allí, en aquel improvisado trono, el momento de mi vida más cercano al síndrome de stendhal.

Después de esta anécdota que el recuerdo adorna, vuelvo al corto de animación para repetir que es una versión y animada de esta ópera. Una versión muy cuidada y elegante llena de preciosas imágenes y símbolos. Para los que la conozcan encontraran en él todo el sentimiento de Puccini y el espíritu de su obra. Para los que no, esto os acercará de una forma mas lúdica a esta maravillosa partitura.

Este es el corto, disfrutarlo...